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LA VIDA EQUILIBRADA DE NORELYS RODRÍGUEZ

Por Marielis Arteaga.- La venezolana Norelys Rodríguez parece estar siempre llena de buenas noticias. Es imagen de diez importantes empresas como Digitel, Nestlé y Hyundai -con las que tiene una fidelidad de más de siete años-; siempre está presente de manera activa para apoyar a organizaciones sociales sin fines de lucro como “Una Mano Amiga” o “Somos Posible”, junto al destacadísimo atleta y coach motivacional, Maickel Melamed. Ahora está a punto de presentar su página web Vida en Equilibrio pero en el terreno del espectáculo, todos la mencionan porque es la protagonista del nuevo video “Lo poco que tengo” del astro de la música Ricardo Arjona.

Su belleza, una vez más, es reconocida aquí y más allá de estas latitudes pero lo que muchos desconocen es que el mensaje de la canción le viene como anillo al dedo, porque es un canto a lo esencial. De eso también tratará su pedacito en la web.

Si bien es cierto que este portento de mujer genera miles de suspiros solo con su presencia física, su encanto real trasciende.

Al escucharla hablar con ese timbre cálido y sereno es fácil presumir que su satisfacción proviene de una hermosura muy interna, mucho más profunda.

La mujer que portó la banda de su natal Vargas en el concurso Miss Venezuela en el año 2001 y que desde entonces no ha parado de estar frente al ojo público tuvo una infancia modesta, sin mayores artilugios.

Sus primeros años de vida estuvieron signados por el amor de una madre abnegada y por el ejemplo del trabajo incansable de un padre que poseía un abasto “que solo cerraba el Jueves Santo, en todo el año” pero que también era pescador y la llevaba junto a su hermano a adentrarse en el mar, antes del amanecer. Al regreso le esperaban plácidos chapuzones en la playa donde nadaba todo el día en plena libertad.

La juventud relajada de Norelys tuvo a la gente sencilla y espontanea de La Guaira; a su voluntariado en la Cruz Verde; a la gratitud por comer piña “sin pensar en manzanas o en lo que no tenía”; pocos viajes porque su progenitor trabajaba mucho pero también tuvo el anhelo de algún día recorrer el mundo. Cada vez que pasaba frente al aeropuerto de Maiquetía, rumbo a su casa, se hacía esa promesa a sí misma.

Sería fácil pensar que esa alegría y esa sonrisa fácil que transmite esta modelo y animadora se deben a que la vida le ha sonreído siempre a través de cosas auténticas pero su temple proviene de confiar en que los momentos difíciles también forman parte de esta existencia.

- Pareciera que sólo has tenido momento alegres…

- (Ríe, una vez más). He llorado. La alegría nada tiene que ver con la falta de problemas. Hubo una época en la que sentí que todo era muy duro pero entiendo que es mejor ponerlo en perspectiva y comprender que las cosas podrían ser peor.

En el año 1999 viví la tragedia de Vargas. Lo perdimos todo. El río se llevó la casa, carro y lo más importante, gente muy querida. En total perdí como a 80 personas conocidas. Al sobrevivir me sentía terrible por lo que nos había pasado pero cuando salí de la casa y vi a un amigo que lloraba porque habían muertos sus padres y nosotros estábamos al lado, sin nada pero abrazados, entendí que debíamos estar profundamente agradecidos. Tiempo después perdí a mi mamá, ella murió muy joven, a los 44 años y eso es algo que no esperas. Sin dudas, he tenido momentos muy difíciles.

- “Lo poco que tengo” muestra mucho de cómo ha sido tu vida ¿Te aproximaste a Arjona o él te buscó para el video?

- Alguien de la compañía productora de Ricardo, Metamorfosis, se comunicó conmigo y me preguntó si estaría interesada en participar en el video. Al conocer el contenido del mismo, acepté. Semanas después me enteré de que había sido seleccionada entre tres modelos así que viajé a la isla de Roatán en Honduras para encontrarme con Ricardo para grabar. Fueron dos días maravillosos y creo que se refleja en el resultado.

- ¿Qué fue lo mejor de participar en esta producción?

- Durante los días de grabación pude comprobar la sensibilidad y humanidad de alguien como Ricardo Arjona. Me pude conectar fácilmente con él, hablábamos de manera muy relajada como si nos conociéramos de toda la vida. Él ama a nuestro país y teníamos mucho tema para hablar. También pude observar cómo se aproximaba a la gente del pueblo y como ensañaba a tocar instrumentos a los niños. Fue una experiencia muy buena porque estuvimos rodeados de naturaleza, de la calidez y la libertad con la que vive esa gente en medio de un ambiente tan lindo.

- ¿Qué es lo mejor del trabajo que haces?

- La posibilidad de poder aproximarme a los seres humanos, de conocerlos. Me gusta ver la felicidad de la gente, las sonrisas. Cuando me llegue la hora de irme, no quiero tener una maleta cargada de objetos que no podré llevarme. Quiero tenerla cargada de emociones, de experiencias, de recuerdos hermosos y eso solo lo hago al estar cerca de las personas. Mi esposo me dice que soy la feria de los besos y los abrazos (ríe).

- Hablando de tu esposo, ya tienes mucho tiempo casada ¿Cuánto años son? ¿Piensas en hijos?

- Si, ya tenemos 10 años de casados y la verdad es que han sido unos años estupendos Y sí, claro que queremos hijos, es la pregunta que todo el mundo se hace últimamente. Confío mucho en Dios y será cuando Él quiera, por lo pronto, nosotros hacemos las diligencias. Antes sentíamos que no era el mejor momento porque yo viajaba mucho cuando conducía Wild On en E! Entertainment pero ahora ya no lo hago y estoy en una etapa más tranquila.

- Pero da la impresión de que no te detienes ¿De verdad estás en todo?

- Bueno, a ver. Lo más intenso es que sigo como imagen de varias empresas, escribo la columna “Naturalmente Norelys” en el portal web Río Verde -que está presente en la versión impresa- para invitar a los lectores a sensibilizarse con las bellezas naturales venezolanas. Aparte de eso preparo mi página web Vida En Equilibrio que tendrá contenido saludable, espiritual y motivador. El nombre de esta página es el mismo del libro que hice en 2011 porque la idea es potenciar el mensaje de tomar conciencia para tener una vida sana, en equilibrio y armonía. Por supuesto, continúo apoyando en “Somos Posible”, junto a Maikel. Estoy con él desde 2006. Nos conocimos cuando juntos subimos al Pico Bolívar y desde entonces me enamoré del maravilloso ser humano que es. En la organización llevamos a cabo tres proyectos: “Vamos”, una iniciativa educativa y cultural que tiene como objetivo inspirar a niños y adolescentes a que se vinculen positivamente con sus sueños; “Échale Color”, un programa dedicado a fomentar la integración comunitaria; y “Paz con todo”, la visión de promover una cultura de paz, logro sustentable e impulsar el desarrollo humano.

Creo en todo eso y trato de que los demás se motiven. Eso me mantiene alegre. (Revista Paréntesis).

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