|
“Papá,
ya llegué a Bogotá. Estamos en la casa de los padres de Omar, nos
encontramos bien, ustedes estén tranquilos. El miércoles por la noche
viajamos a Lima”, fueron las palabras pronunciadas por Ivette Santa
María ayer por la mañana desde la capital colombiana en comunicación
telefónica con sus padres, Julio Santa María y Antonieta Carty,
quienes al escuchar la voz de su hija respiraron tranquilos y supieron
que recién despertaban de la terrible pesadilla que empezaron a vivir
el 19 de enero último. Esa fecha la Miss Perú Latina, Ivette Santa
María, empezaba a vivir una historia increíble y triste porque estuvo
a punto de ser violada por el presidente del lejano país de Gabón,
ubicado en el continente africano, a donde llegó con el “pretexto”
que sería anfitriona de un evento mundial a favor de la niñez, Miss
Humanity y por el cual recibiría el pago de 10 mil dólares. Y según
revela su progenitor fue un periodista peruano -cuyo nombre no quiso
revelar porque quiere que su propia hija lo haga- quien contactó a
Ivette con la ciudadana argentina Fabiana Segovia y el suizo Patrick
Etho, quienes le ofrecieron a la reina de belleza peruana ser anfitriona
del Miss Humanity. Y para doña Antonieta, la madre de Ivette, ellos son
los únicos responsables de esta horrible experiencia que ha vivido su
hija. “Si tuviera en mi delante a ese presidente de Gabón le pondría
veneno en su comida, pero quizas para él esto ha sido como un chiste,
pero los verdaderos culpables son Fabiana y Patrick y deberán pagar
caro por lo que hicieron. Pero ahora lo único que quiero es ver lo
antes posible a mi hija”, dijo todavía algo angustiada la madre de
Ivette. Por su parte don Julio contó por primera vez cada momento de
aquel día terrorífico que vivió su hija cuando se encontró sola
frente el presidente de Gabón, Omar Bongo, de 67 años de edad. “Fabiana
y Patrick y el edecán del presidente recibieron la orden de retirarse
del salón donde los había recibido el presidente. Fabiana le dijo a mi
hija que ellos tenían que ir a firmar unos documentos. Entonces se
quedó sola con el sujeto, quien la invitó a ponerse en pie. Y ella le
preguntó si hablaba inglés o castellano y obtuvo respuesta negativa.
”Sólo francés“, le dijo. Y entonces la arrinconó contra una pared
donde presionó un botón y se abrió una puerta que dio a un lugar
donde había una cama. Mi hija reaccionó inmediatamente y le dijo que
se había equivocado con ella. Ivette logró zafarse de él y salió
corriendo por una puerta donde el presidente la logró alcanzar
cogiéndola por la espalda, forcejearon y a ella se le rompió el taco
de su zapato que la ayudó a liberarse del mal hombre y corrió hacia el
ascensor descalza. Ofuscada, mi hija bajó hasta el estacionamiento
donde vio una luz al final de un túnel y empezó a correr pidiendo
auxilio, sintió balas y el pánico se apoderó de ella. Siguió
corriendo entre los automóviles, pero unos soldados la agarraron y la
llevaron nuevamente a palacio. En el auto donde la conducían se
encontró con el edecán quién le pidió compostura, pero mi hija muy
asustada abrió la puerta del carro que estaba en marcha y se tiró del
automóvil. Corrió y logró alcanzar hasta la salida del túnel donde
se encontró con hombres con turbantes que la miraban con recelo. Dios
quiso que en ese momento pasara un taxi donde iba un norteamericano y mi
hija le clamó ayuda porque su vida peligraba. La llevó al hotel y es
allí donde mi hija aprovecha y me llama”. ¿Por qué no dieron a
conocer este hecho antes?, ¿porqué esperaron doce días? Porque mi
hija temía por su vida y me dijo que no diga nada hasta que salga de
ese país. Te voy a llamar cada tres horas y si no es así piensa que lo
peor me puede estar pasando y pide ayuda, fue lo que me dijo. No esperé
más tiempo y el jueves de la semana pasada hablé con los padres del
novio en Colombia y fueron ellos quienes se contactaron con la ONG Nueva
Esperanza para la Mujer y a través de ellos se hizo el contacto con la
Interpol y recién ese día mi hija recibe la orden del gobierno
gabonés de abandonar ese país. “Fue muy confiada”. “Casi
me muero de rabia y de pena al enterarme de lo ocurrido con Ivette.
¿Por qué suceden estas cosas, Dios? ¿Por qué la gente es tan
crédula?, yo estoy segura que le ofrecieron algo grande o importante.”,
fueron las primeras expresiones de la organizadora de los eventos de
belleza más importantes del país, Jéssica Newton, en su primera
reacción sobre el lamentable caso que protagonizó su ex candidata a
Miss Perú, Ivette Santa María. Jéssica conoció a Ivette Santa María
cuando esta última participó por primera vez en Miss Perú en el año
2001. Y fue recién el año pasado que Ivette llegó a ocupar el segundo
lugar en el Miss Perú Mundo, que coronó a Claudia Hernández como
ganadora. “Ese puesto tan importante que lo ganó merecidamente le
llevó a representar al Perú al Miss Intercontinental que se realizó
en Alemania donde quedó entre las diez finalistas. A ese evento fue
acompañada por uno de los representantes del grupo D’Elite y todo se
desarrolló normalmente. Pero la verdad no sé cómo Ivette ha podido ir
a un país desconocido, no sé qué más puedo decirles...”. Para
Jéssica es un caso único. “Es la primera vez que me entero de algo
así. Conozco a instituciones serias que organizan eventos e invitan a
reinas de belleza y modelos de diversos países, pero ha sido una
novedad saber que también se hacen ese tipo de invitaciones por
Internet, pero la terrible pesadilla que ha vivido Ivette sirva de
lección para que otras chicas no se confíen de las invitaciones que se
hacen por correo electrónico”. Contó que ella ha tenido oportunidad
de viajar a Africa para el Miss Mundo donde acompañó a Viviana Rivas
Plata como representante peruana. “Y nunca nos pasó nada parecido, al
contrario nos sentimos tan bien atendidas que nos quedamos varios días,
ya que Vivi aprovechó para comprar su ajuar de novia porque ese año se
casaba. Y luego volví a Sudáfrica acompañando a Marina Mora para el
Miss Mundo del año siguiente y recuerdo el gobierno incluso fletó al
avión para proteger a las misses porque se estaban suscitando protestas
por la nigeriana Amina Labal, a quien querían lapidar en su país”.
Los padres de Ivette estuvieron ayer en la Cancillería donde por
encargo del ministro Manuel Rodríguez se les ofreció apoyo, abrir una
investigación y pedir garantías para su vida, en cuanto llegue hoy a
Lima. (Diario El Ojo).
|